Lcda. Evelia Salazar
Ante la unidisciplinariedad, multidisciplinariedad y la interdisciplinariedad, se distingue la transdisciplinariedad como un movimiento intelectual de investigación integradora de las distintas disciplinas, perspectivas científicas y del conocimiento, enfatizando la confluencia de saberes para dar paso a una ciencia verdaderamente universal.
La investigación unidisciplinaria se desarrolla en el ámbito de una sola disciplina, lo que cercena su capacidad para enfrentar la complejidad de la realidad actual.
En la investigación multidisciplinaria, participan diferentes disciplinas pero las definiciones se mantienen dentro del ámbito de cada una de ellas y la autoría se presenta de manera independiente.
Para la Interdisciplinariedad la autoría es compartida y la integración de las diferentes disciplinas se entrevé desde la planificación y asignación de responsabilidades. Los investigadores deben considerar los procedimientos y trabajo de los otros para el cumplimiento de un objetivo común definido en la investigación.
En tanto que, en la investigación transdisciplinaria se constituye una completa integración teorética y práctica, donde los investigadores transcienden sus propias disciplinas, es decir, van más allá de ellas, llegando a compartir un marco epistémico amplio para la composición conceptual resultante de la investigación.
La contextualización de estos términos está basada en los aportes de Martínez Miguélez (2003), los cuales fueron acotados para una más fácil y diluible comprensión del tema, permitiendo inferir que la unidisciplinariedad, multidisciplinariedad, interdisciplinariedad y la transdisciplinariedad no son conceptos antagónicos sino simplemente diferentes, y que esta última implica aquello que está al mismo tiempo entre las disciplinas, a través de las diferentes disciplinas e incluso más allá de cada disciplina individual.
De aquí, el enorme potencial de la transdisciplinariedad para abordar conjuntos problemáticos complejos dados por la misma diversidad en las percepciones de la realidad, a través de un enfoque integrador de saberes con capacidad para funcionar sistémicamente, que según Martínez Miguélez (2003) es “…precisamente lo que tratan de hacer las metodologías que adoptan un enfoque hermenéutico, fenomenológico, etnográfico, etc., es decir, un enfoque cualitativo que es, en su esencia, estructural-sistémico”.
Entonces es de esperar, que como nuevos investigadores reflexionemos sobre este paradigma emergente, y evaluamos las posibilidades reales de materializar nuestra tesis doctoral desde el enfoque transdisciplinario.
Por ello, ver la transdisciplinariedad como “un ideal muy escasamente alcanzado hasta el momento”, tal como lo hizo Martínez Miguélez (2003) es una consideración que comparto, en virtud de los obstáculos que se oponen a este enfoque, incluyendo la misma resistencia de las profesiones a abrirse hacia la unidad del conocimiento global y los esquemas rigurosos que a menudo exigen los equipos evaluadores de los trabajos doctorales.
Por ello, ver la transdisciplinariedad como “un ideal muy escasamente alcanzado hasta el momento”, tal como lo hizo Martínez Miguélez (2003) es una consideración que comparto, en virtud de los obstáculos que se oponen a este enfoque, incluyendo la misma resistencia de las profesiones a abrirse hacia la unidad del conocimiento global y los esquemas rigurosos que a menudo exigen los equipos evaluadores de los trabajos doctorales.
Pese a esto, la orientación del investigador debe estar dirigida a ir más allá de las limitaciones de nuestra mente, evitando agotar la realidad desde una sola perspectiva, entendiendo que para la posibilidad de captar y comprender las estructuras y sistemas complejos propios del mundo actual se hace imperativo una mentalidad habilitada para ampliar las fronteras del conocimiento.








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